miércoles, 8 de agosto de 2018

El chupete desde el punto de vista logopédico ¿SI o NO?

El chupete es, desde hace tiempo, ese objeto que despierta controversia en muchos casos. En cualquier caso, es una herramienta que estimula en el bebe la succión no nutritiva y eso le proporciona al niñ@ una sensación de consuelo cuando está inquieto.
Chupón, chupeta, tete, pete, en cada casa un nombre.

Hay argumentos en pro y en contra de los pediatras, de los dentistas,... ¿Y desde el punto de vista logopédico?



Y a lo largo de la historia... 
¿No estaban ansiosos los bebes? ¿Sólo tienen necesidad de la succión no nutritiva en la actualidad? 

Por partes: a la primero pregunta le responderemos con un "Claro que sí" y a la segunda con un "Claro que no". Se utiliza desde muy antiguo, puede que  fuera habitual en el Neolítico. Los primeros registros que tenemos son de Egipto, de hace más de 3.000 años. Las herramientas utilizadas eran de lo más variado trapos anudados y mojados con agua o con un poco de miel, semillas de amapola, cuentas o bolas de madera, palos de hueso o coral. 
Hasta llegar a 1845, cuando se patenta el primer chupete de goma. El más parecido al actual es de 1900 y lo ideó un farmacéutico de Nueva York.
Queda claro que no es un problema actual. 

¿Siempre ha tenido tantas críticas?

En 1909  podemos encontrar una agresiva crítica contra él en el The New York Times: lo llaman "artificio villano" que provoca hinchazón en la lengua y deformidad en la boca de los niños. También se dijo que podía provocar escoliosis, la propagación de terribles enfermedades y una vida llena de auto-abusos: "Los niños que persisten en el acto que chupar se vuelven masturbadores"
Hoy estas opiniones pueden parecernos hasta divertidas.

¿Mejor el dedo o el chupete?

El chupete que tiene la tetina blanda y flexible  apenas interfiere el desarrollo maxilar. La succión prolongada del dedo altera el cierre de la boca, altera la posición de la lengua, puede causar apiñamiento de los dientes. Sin duda, eso afecta  a la hora de vocalizar, aprender a formar los fonemas que precisan de la labios, encias, dientes y oclusión para su ejecución.
También interfiere en la tonicidad del orbicular del labio, sobre todo del labio superior. Este no ejerce la fuerza suficiente para cerrar la boca y afecta al proceso de la deglución (lengua anteriorizada, no se vacía la cavidad oral, empuje y sellado deficiente) y al de respiración (se convierten en respiradores orales)
Y todo esto sin entrar en el debate de que el hábito de la succión digital es muchísimo más difícil de eliminar que el de quitar el chupete.

Imagen de:  CUIDADO DENTAL
¿Se modifican las estructuras bucales del bebé?

Depende del tiempo que el niño lo use y la frecuencia de ese uso. También influye la predisposición genética del pequeño/a a tener problemas de funcionalidad o de maloclusión. Hasta los 15-20 meses no existe ningún problema en cuanto a un uso racional del chupete. Después de esa edad, deja de ser recomendable para favorecer el desarrollo lenguaje que es uno de los acontecimientos más importantes en este periodo

Mordida cruzada y abierta. Imágen: Clinica Cervera

¿Qué edad es la recomendada y cuál la desaconsejada?

No es conveniente ofrecer el chupete al bebé si este no tiene bien establecido el patrón de lactancia, en el caso de los pequeñit@s que se alimentan de pecho. No se le daría el chupeta antes de las 4 semanas. Siempre hablando de niñ@s nacidos a término sin ninguna patología. En los prematuros se usa como herramienta de estimulación  del reflejo de succión.
La mayoría de especialistas recomiendan ir dejando su uso a partir de los 18 meses. No sobrepasar los 36 meses.  
¿Qué chupete elegir?

• Solamente un chupete con tetina de cuello plano, cuanto más plano mejor, nos garantizará el cierre correcto de los labios y arcadas, permitiendo la erupción de los dientes sin interferencias y que el labio superior no pierda tonicidad excesiva.
La selección del chupete es importante.

• La tetina debe de llevar, una pequeña válvula de aire, de manera que cuando el niño la muerda, se vacía, evitando ofrecer resistencia a la presión de los dientes. Ocasionalmente por éste motivo las madres pueden observar la entrada de agua al interior de la tetina.

• Elija un chupete plano, blando y simétrico (simétrico quiere decir, que aunque lo introdujéramos al revés en la boca no altera la posición de la lengua).

• El chupete mejor es el más liviano de manera que el niño no tenga que contraer la musculatura perioral para sostenerlo. La succión le ayuda a desarrollar la musculatura pero no debe obligarla a mantener un tono elevado de manera permanente.

 • El niño crece pero el chupete no. En el mercado hay tallas sucesivas. Si nos equivocamos mejor pequeño que grande. Un tamaño demasiado grande de la tetina en relación a la boca del bebé o del niñ@ le ocasionará malformaciones mandibulares, problemas en la dentición y le impedirá cerrar los labios. También entorpecerá los movimientos linguales, añadirá un problema más: una lengua hipotónica, sin habilidades motrices para el habla y la deglución.

Sin intención de hacer publicidad, es un buen ejemplo de chupete. Observar el canal de aire.

La gran duda: tetina de látex o de silicona. El látex es mas blando y flexible que la silicona pero más alérgico y tiene peor vejez. Recomendación: que el niño elija: la gran mayoría prefieren el látex.


Margalida


Fuentes: